domingo, 29 de mayo de 2011

365 días

Un año no basta pero trataré de usar 365 páginas que representan 365 días para enumerar todas las razones por las que no te cambio por nada.
Las fechas patrias, las fiestas de tu gente, los días que nunca son grises porque tú los llenas de color.
El azul del cielo y del mar, tus playas que me traen esperanza en cada ola. Tus montañas que me muestran la grandeza de las metas por alcanzar. La inmensidad de tus llanuras que me dan paz y tranquilidad.
Un café recién colado y el olor de la arepita en el budare me alimentan el alma para salir cada mañana a luchar por ti.
Tierra fértil por doquier, de solo mirarla brota la vida.
Riquezas minerales escondidas en tu vientre. Petróleo, oro, hierro, aluminio, muchos más que tal vez no hemos descubierto.
Paisajes imponentes, más allá de lo imaginable.
Una historia densa, llena de hombres y mujeres grandes, visionarios, líderes, intelectuales, guerreros, con determinación…pero más importante que todo eso, apasionados y llenos de orgullo por saberse hijos tuyos, que te defendieron cada uno en su época y sus circunstancias. Quisieron verte grande como te mereces.
Nosotros también, estamos trabajando para eso mismo, y no vamos a descansar hasta lograrlo.
Cada quien en lo suyo, y todos unidos por tu sangre corriendo por nuestras venas.
¿Quién puede decir que no hay futuro?
¿Cómo es eso de que aquí no hay nada que hacer?
Construir un país, sobretodo hacer patria, es sacar lo mejor de nosotros mismos y poner nuestras capacidades al servicio de esta misión.
Dime tú, ¿qué necesitas? Haz la lista y nosotros tus hijos nos ponemos en acción:
Arquitectos e ingenieros (en todas las especialidades) para concretar las ideas y aprovechar cada espacio para levantar todo lo que necesitamos: viviendas, hospitales, escuelas, industrias (todas las que podamos imaginar y más).
Maestros, que son los pilares de la sociedad que queremos, que formen a nuestros niños y jóvenes con mucho más que números y letras, también con valores y principios, consolidando la labor de los padres.
Estudiosos de las leyes, abogados, jueces, que garanticen el respeto y la convivencia dentro de un juego con reglas claras, donde nadie está por encima de la ley.
Médicos, enfermeros, estudiosos de la salud, que dan su vida formándose para ayudar a los demás, que sacrifican mucho por vocación, y deben ser valorados, respetados y admirados por todos.
Empresarios con visión y compromiso social, que arriesgan para ganar y apuestan por su país. Ofreciendo empleos dignos, con pago justo y beneficios para sus trabajadores.
Científicos entregados a su labor, apasionados por el conocimiento de lo abstracto para ofrecer aportes concretos a la humanidad, tratados con respeto y libertad.
Periodistas, escritores, actores, músicos, pintores, escultores; quienes dan el más sublime de los regalos a su gente: la cultura. Tendrán su lugar en una sociedad que sin ellos no podría llamarse como tal.
Así muchos más, todos tenemos que vernos reflejados y valorar el aporte que damos en la construcción de nuestra patria grande.
Con la vista hacia el futuro y seguros de la posición que nos toca jugar, vamos a levantarnos y salir cada mañana a poner nuestro ladrillo para levantar esta, nuestra Casa.

Lápiz, papel y un alma

¿Quién te quiere como yo?
Mi patria bonita
Cómo hago para demostrarte
Tanto amor y tanto orgullo
Que me llena el pecho cuando te nombro
En cada sitio donde estoy
Recuerdo tu belleza
Y la nobleza de tu gente
Que aun sin saberlo
Te hace grande y te hace bella
No me voy a ningún lado
Me quedo aquí contigo
No porque tú me necesites
Sino porque no sé vivir sin ti
Aunque me ofrezcan riquezas y bienestar
En tu suelo yo me quedo
Porque sólo aquí sé quien soy
Sólo en tus calles sé caminar

domingo, 22 de mayo de 2011

Nuestro Plan A

Un proyecto como este sólo seguirá su camino si se alimenta de ideas y propuestas que vengan de mucha gente, gente que tiene la convicción de que lo que estamos tratando de hacer aquí es alimentar la esperanza en nuestro país,  y nos armamos de valor todos los días para continuar luchando por nuestros sueños... Esos sueños queremos verlos hechos realidad en Venezuela, por eso seguimos insistiendo y vamos para adelante!
Comparto con ustedes un correo que recibí esta semana. Al leerlo sentí una alegría muy profunda porque ahí está plasmada el alma del Proyecto Plan A. No se trata de "mi idea", se trata de "nuestro Plan A", y cuando digo nuestro no solo me refiero a los que hasta hoy han leído el blog y son parte del proyecto, sino a todos los que nos falta por contagiar con esta esperanza y esta fe que nos mueve a todos día a día:


"Querida Bea:

El presente mail tiene dos propósitos concretos, hacerte mis críticas y una propuesta.

Mis críticas:
Voy a esforzarme para ser lo más dura que pueda ya que has recibido tantas flores con tu iniciativa.  Creo que es necesario comenzar a salir del romanticismo que envuelve tu pasión por este proyecto para comenzar a ser más concretos. Tus escritos del blog me gustan..  Logras apasionar también a quien lo lee con estas ideas de cambio que nuestro país necesita, pero considero que hablas mucho de ti… y lo brillante que puede ser tu idea. Creo que debes salirte un poco. No se si me explico, aunque es tu creación, pienso que para que una idea vuele y llegue lejos uno debe sacarla de la jaula del propio yo. Di lo que piensas. Haz lo que crees, pero no hables tanto de ti misma. Esa es mi crítica. No sé si sirva de algo.

Mi propuesta:
 En un país como el nuestro lleno de tantas injusticias sociales, crisis de poder, etc. Leyéndote veo en “Proyecto Plan A” (desde ahora PPA) el lugar donde muchos podemos encontrar la inspiración para llevar adelante nuestros proyectos y sueños.. y eso es muuucho decir, si pensamos que el principal propósito de este gobierno ha sido desanimarnos, obligarnos a dejar de luchar, que perdamos la fe. El día que no exista sobre este suelo un corazón que crea y haga, el habrá vencido verdaderamente. Por eso veo a PPA como la plataforma opositora más firme y luchadora sin trabajar en el ámbito de la política.. como puede ser esto?
Dedicándose a difundir  y subrayar  las cosas positivas hechas en nuestro país por gente que cree y hace, como tú. Devolviendo la esperanza, la pasión, el ánimo, los sueños, la ideas, la iniciativa a muchos que tendríamos tanto que aportar si no hubiéramos perdido un poco lo anterior.  Veo a PPA dedicado a devolverle el  alma a nuestra sociedad venezolana.. a través de cortos, (videos) entrevistas a personas estratégicas, que después sean difundidas,  libros, quien sabe si mas de uno, programas de radio, y cuanta cosa sirva, todo con el propósito de inyectar ánimo mostrando cuanto somos capaces de hacer, cuanto hemos hecho ya y no nos damos cuenta.  Habría tantísimo que mostrar. Por lo tanto habría tanto trabajo…  espero que esta idea  de cómo veo al PPA logre inspirarte para ir concretando la iniciativa.. Creo que a este punto has ganado suficientes adeptos a tu idea como para poder comenzar a formar el equipo de trabajo.. y seguir manos  a la obra. Cuenta conmigo… Como alguien te escribió en el blog. Tu proyecto es mi proyecto. Cuentas conmigo."

Entonces, ¿contamos contigo también?

lunes, 2 de mayo de 2011

¿Cómo resistir?

Durante días he estado reflexionando sobre el compromiso que acepté cuando me lancé en esta aventura. Y ese compromiso en primer lugar es conmigo misma, porque me planteé un reto personal que no es otro sino el de poner en acción mis pensamientos e ideas y no dejar que se quedaran dando vueltas en mi cabeza como suele pasar. Si daba algún resultado o no, era lo de menos. Sólo sentí que tenía que atreverme y hacer mi parte, con toda la buena intención del mundo. Ya con eso habría logrado un objetivo, aún si la idea resultaba un fracaso yo había hecho algo, literalmente “la peor diligencia es la que no se hace”.

Pero el Plan A ha llegado lejos, es decir, el mensaje salió y no ha parado de dar vueltas por todas partes. De hecho me sorprendo muchísimo cada vez que reviso las estadísticas del blog y veo cuantas veces lo han visitado, o desde qué países. Para mí todo esto es nuevo, tal vez un periodista, escritor, o alguien involucrado en los medios esté acostumbrado a que lo lea mucha gente. Yo soy solo una persona común y corriente que está buscando la manera de abrir los ojos de los venezolanos (vivan o no aquí), y proponerle a todos los que creen en este proyecto que nos quedemos aquí a trabajar duro por Venezuela pero también a disfrutarla de punta a punta, sus lugares, sus tradiciones, y lo más importante su gente, nuestra gente.

Si me lo permiten quisiera compartir varios párrafos de uno de los libros que definitivamente marcó mi vida. Justamente ayer al despertarme fui a buscarlo porque pensé que podía servirme para el proyecto, y minutos después supe de la muerte de su escritor en las noticias. Se trata de Ernesto Sabato, escritor argentino que me atrapó con sus palabras desde el primer libro suyo que leí. El libro se llama La Resistencia.

El ejercicio que propongo es encontrar cuanto pueden servirnos estas reflexiones de alguien que está cuestionando la realidad humana actual, para enfocarnos en nuestra realidad específica (Venezuela). Porque dentro del planteamiento de rescatar a la humanidad, también encaja perfectamente nuestra idea de luchar por este pedacito de tierra que Dios escogió para nosotros. Los dejo con Sabato:

“Todavía podemos aspirar a la grandeza. Nos pido ese coraje. Todos, una y otra vez, nos doblegamos. Pero hay algo que no falla y es la convicción de que –únicamente- los valores del espíritu nos pueden salvar de este terremoto que amenaza la condición humana…”
“Si cambia la voluntad del hombre, el peligro que vivimos es paradójicamente una esperanza. Podremos recuperar esta casa que nos fue míticamente entregada. La historia siempre es novedosa. Por eso a pesar de las desilusiones y frustraciones acumuladas, no hay motivo para descreer del valor de las gestas cotidianas. Aunque simples y modestas, son las que están generando una nueva narración de la historia, abriendo así un nuevo curso al torrente de la vida…”
“La vida de los hombres se centraba en valores espirituales hoy casi en desuso, como la dignidad, el desinterés, el estoicismo del ser humano frente a la adversidad. Estos grandes valores espirituales, como la honestidad, el honor, el gusto por las cosas bien hechas, el respeto por los demás, no eran algo excepcional, se los hallaba en la mayoría de las personas. ¿De dónde se desprendía su valor, su coraje ante la vida?...”
“La historia es el más grande conjunto de aberraciones, guerras, persecuciones, torturas e injusticias, pero,  a la vez, tierra sobre la cual millones de hombres y mujeres se sacrifican para cuidar la vida de los demás. Ellos encarnan la resistencia. Se trata de saber, si su sacrificio es estéril o fecundo, y esto debemos decidirlo nosotros. Para ello debemos reconocer el lugar donde oponer resistencia, donde palpar el espacio de libertad que está a las puertas…”
“En esta tarea lo primordial es negarse. Defender, como lo han hecho heroicamente los pueblos ocupados, la tradición que nos dice cuánto de sagrado tiene el hombre. No permitir que se nos desperdicie la gracia de los pequeños momentos de libertad que podemos gozar: una mesa compartida con gente que queremos, una caminata entre los árboles, la gratitud de un abrazo…”

Después de pensar un poco puedo decir que el proyecto va por buen camino y creo que ya lo estamos ejecutando cada uno en el lugar donde está, haciendo su parte. Al principio me imaginé que esto debía ser algo más estructurado para que funcionara, y obviamente no tenía ni idea de cómo podía lograrlo. Sin embargo, tal como lo sospechaba, las circunstancias me han hecho entender que no hay de qué preocuparse. He tenido la oportunidad de conocer mucha gente, y más importante aún de conversar y escuchar las opiniones, inquietudes y críticas que han surgido a raíz de estas reflexiones que estoy plasmando.

Alguien me dijo, ¿te das cuenta que ya estás moviendo las conciencias?, tus escritos han puesto a reflexionar a más de uno. Esa era la idea precisamente.


También he recibido muchos consejos valiosos, entre los cuales quiero destacar uno que honestamente me hizo temblar el piso. Se trata de una importante periodista del país, a quien admiro mucho y que también ha servido de inspiración para el Plan A porque se ha dedicado a promover el turismo nacional desde hace mucho tiempo, y sigue aquí trabajando día a día para mostrar todas las bellezas de Venezuela. Creo que saben de quien hablo, Valentina Quintero. Su consejo para mí (en realidad para todos nosotros, porque yo sé que no estoy sola en esto) fue básicamente sé constante y paciente, sigue fajada con el blog y busca todas las formas de difundirlo. Obviamente compartimos el Plan A, que en sus palabras es “permanecer en Venezuela y hacerla grande y nuestra a diario”, y luego se despidió con una frase que me impactó mucho: “insiste y verás los resultados”. 

Se dice fácil, insiste, pero para eso hace falta renovar todos los días el compromiso que tomé con Venezuela y conmigo misma, y no perder de vista el objetivo, no permitir que la dura realidad cotidiana me quiera absorber en su círculo vicioso de quejas y pesimismo, por el contrario encender la creatividad y abrir bien los ojos y los oídos para recibir las señales que llegan de todos lados queriendo mostrarme el camino hacia mis sueños. Esos sueños incluyen ver mi país renacer, reconocernos como un pueblo que luchó y luchará siempre por su libertad, que seamos capaces de valorar todas nuestras potencialidades y trabajar con constancia para superar todas nuestras fallas con humildad y dignidad.

Para lograrlo hace falta resistir…

lunes, 18 de abril de 2011

Madera fina

La música es el idioma mediante el cual se comunican las almas, y si mi país tiene un alma (claro que la tiene,) yo estoy segura de que canta y canta para hacernos escuchar sus más profundos sentimientos. Hay muchas maneras de decir te quiero, te extraño, me haces falta, te necesito, eres lo más lindo que tengo… así mismo Venezuela cada día nos canta de mil formas como una mamá a su hijo recién nacido, como un pajarito que te alegra la mañana, como un río bajando de la montaña o las olas alcanzando la orilla en un playa tranquila. Nos canta cada día para hacernos felices, para que seamos mejores personas, para que luchemos por nuestros sueños.

Este sueño loco que tengo al pasar de los días se va nutriendo con los mensajes que llegan a mi alma desde cada rincón de mi país en el que pienso, añoro o visito. Es eso lo que me da fuerza para continuar, sin dejar que el desánimo gane un milímetro de terreno. Y por supuesto saber que ya muchos comparten esta idea, que han hecho de Venezuela su plan A, eso es algo que no tiene precio.

Ya había comentado que iba a leer mucho, investigar, reflexionar sobre nuestra historia como país, sobretodo como pueblo. Estoy en eso, tal vez no vaya a la velocidad que quisiera pero voy a paso seguro. Algo de lo que cada vez tengo más certeza es que nuestra realidad actual no es fortuita, es un ciclo más de la complicada historia que traemos encima. Y esto tengo que confesar que en cierto modo me alegra, porque le ha quitado toneladas de importancia al personaje que hoy nos gobierna a algunos, porque a otros los atormenta, otros tantos le temen y le huyen, y otros que no son pocos (los mismos de siempre) creen en él. Son precisamente estos últimos, “los mismos de siempre”, en quienes me he detenido a pensar.

Yo no pretendo convertirme en socióloga, aunque si me descuido termino con el título en la mano porque es un área realmente fascinante y clave para entendernos como pueblo. Quisiera que cada uno de nosotros se colocara por un solo instante en los zapatos de quienes a lo largo de la historia han venido recibiendo mensajes de conformismo, de dependencia de algún poderoso, de esclavitud bajo cualquiera de sus versiones modernas, y así podemos seguir poniéndole nombres a todo lo que sabemos que ha alimentado el alma indefensa de quienes por la razón que sea no han tenido acceso a algo diferente. Y de verdad, con el corazón en la mano digo “alma indefensa”. No es un justificativo, ni mucho menos lástima, es que entendí que en el alma de cada uno de nosotros habita el amor, la bondad, la solidaridad; sin embargo, somos vulnerables cuando nuestra alma comienza a ser alimentada con resentimiento y dolor, con sufrimiento y miseria, pero sobretodo con ignorancia. Pienso que ahí está una de las raíces más profundas de todo lo que estamos viviendo, en la ignorancia. Y estoy segura de que ese detallazo no se le ha escapado a ninguno de nuestros gobernantes desde los tiempos de Bolívar.

Ahora bien, eso tiene arreglo. Mi pregunta es, ¿estamos dispuestos a ponerle el pecho a la situación?

Porque si decidimos que nos quedamos aquí y vamos a luchar para sacar el país adelante, estemos claros que además de organizar la economía y enseriar la política, se necesita voluntad de parte de todos para que la educación y la cultura forme parte de una vez y para siempre de la vida de los millones de venezolanos que están hambrientos porque no se han alimentado bien durante siglos. Y eso queridos amigos, es tarea nuestra también. No podemos permitirnos el lujo de dejar nuestro destino en manos de nadie que no seamos nosotros mismos, debemos fortalecer nuestra conciencia para entender que cualquier cambio por pequeño que parezca comienza en nosotros, en nuestras familias, en nuestra vida cotidiana.

Y quiero decir que la montaña de problemas pareciera gigante, me la imagino como el Roraima visto desde su base (tengo pendiente conocer la Gran Sabana, anotado). Pero así como se hizo tan evidente para mí que nuestros problemas no comenzaron en 1.999, de la misma manera he ido descubriendo y conociendo muchos hombres y mujeres que lo dieron todo y se jugaron la vida por este país, y sé que hoy todavía existimos, respiramos, y estamos dispuestos a darlo todo muchos más. Allí es donde se pone buena la cosa, como cuando una película toma giros inesperados y uno se emociona. Porque me puedo imaginar a un gentío escalando el Roraima, trabajando en equipo, con los mejores instrumentos disponibles (no sé mucho de esos deportes extremos pero cierro los ojos y veo la escena), todos haciendo su parte del trabajo para llegar a la cima. Ese gentío somos nosotros, todos los que hoy estamos emocionados y tal vez no sabemos muy bien qué hacer, pero estamos seguros de que Venezuela es lo nuestro. Y sé que se irán sumando muchos más, además de los que desde hace mucho tiempo vienen preparando el terreno, entrenando fuerte para la aventura que nos espera.

“Voy a arrancarte esa mirada de animal mal herido y que tus ojos se convenzan de la suerte que tuvimos de tener madera fina”

Gracias Yordano, es así, somos de madera fina, nadie puede dudarlo.

martes, 5 de abril de 2011

Tomando forma

El mensaje está en el aire, ya comenzó a rebotar por todas partes. ¿Ahora qué?

Hace apenas pocos días no podía imaginar que por seguir un sueño y simplemente ponerme a trabajar para alcanzarlo iba a sentir la infinidad de cosas bonitas que hoy no me caben en el pecho.

Finalmente estoy haciendo algo por mi país, algo concreto y tangible que poco a poco está tomando forma. ¿Cuál forma? Bueno aunque todavía no esté enfocada en algo específico, lo cierto es que se están moviendo las fibras de la gente y este proyecto que comenzó siendo “mi proyecto”, ahora es el de unos cuanto y espero que el de muchos más.

He hablado con mucha gente y escuchado diferentes puntos de vista, y siempre llego a la misma conclusión: Venezuela será grande en la medida que nos comprometamos con ella en serio y desde lo más profundo. Gente valiosa hay mucha, como dicen en mi tierra “como arroz partío”. Entonces las esperanzas crecen y crecen, al contrario de lo que se quiere hacer creer, que no hay esperanza ni futuro, que si Chavez gana en el 2012 hay que salir corriendo de una vez por todas.

Voy a contarles un poquito la historia de los gochitos Contreras, no me la sé exactamente pero lo poco que sé me ha servido muchísimo en la vida porque es en cierto modo la base de una sociedad que luchó por superarse y lo consiguió. Más allá de que son mis abuelos y mis tíos los protagonistas, siento que refleja la historia de una generación de venezolanos que hoy sienten que sus hijos no tienen ni la mitad de las oportunidades que ellos tuvieron, aún cuando su propia realidad social y económica era peor que la actual.

Resulta que Catalina y Daniel se fueron desde los Andes hacia el Zulia con algunos de los hijos que ya habían nacido, y terminaron la producción (de hijos) en Maracaibo. ¿Recuerdan cuántos gochitos eran? Catorce (14), sí, leyeron bien catorce carajitos tuvieron mis abuelos. Según he escuchado mi abuelo trabajó en el matadero municipal o algo así, creo que también se dedicó al comercio. Mientras tanto Catalina se quedó en casa criando muchachos, no la tenía fácil. Ella era maestra rural allá en Mérida.

Me han contado que abuela Cata iba a buscar los regalos de Navidad que daban en el Cuartel Libertador para que el “Niño Jesús” le trajera algo a sus hijos. También en algún momento vivieron en la casa parroquial de un sector popular en Maracaibo, donde el sacerdote los acogió para ayudarlos. Y así muchas historias de pobreza, pero también de trabajo y sobretodo de honradez.

Todos los muchachitos fueron a la escuela, no me puedo imaginar con cuánto sacrificio. Algunas veces no tendrían ni zapatos para asistir, o a lo mejor no podían pagar el pasaje. El punto es que no sólo fueron a la escuela primaria (pública obviamente), también estudiaron el bachillerato, y más todavía, la mayoría de ellos fue a la Universidad. Imagínense una gente en condiciones tan duras haciendo todos los esfuerzos posibles para que sus hijos tuvieran una educación formal y lograran superarse en la vida.

De allí salieron ingenieros, una arquitecta (mi madre), una bionalista, un historiador, dos matemáticos, varias maestras. Realmente de allí salieron personas decentes, trabajadoras, honradas. Varios de ellos profesores universitarios. De hecho, dos de ellos obtuvieron la beca Gran Mariscal de Ayacucho y se fueron a estudiar en Boston. ¿Boston? Yo creo que conocieron Boston primero que Margarita, porque como podrán imaginar el turismo no era una opción para esta familia.

Poco a poco cada uno de ellos fue haciendo su vida, que mejoró sustancialmente en comparación con su niñez y juventud. Se casaron, tuvieron hijos, los cuales también han tenido hijos, en fin hoy somos un gentío.

Esa historia que sé que para muchos suena lejana, y muchos la sienten propia, sucedió en Venezuela, durante los benditos 40 años por los cuales hasta yo me he llegado a sentir culpable por tanto escuchar el discurso “Revolucionario”. Es más, yo vengo de esa familia y siempre me he sentido muy orgullosa de ello, pero hoy no lo cuento para lucirme con nadie, lo cuento para que reflexionemos sobre el fondo de estos hechos.

Si alguno de los protagonistas de la historia, siente que falta algo o que lo que conté no es fiel a la verdad, cualquier comentario o aporte será bienvenido.

¿Alguien puede imaginar todo lo que les acabo de contar sucediendo en este preciso momento en cualquier lugar de Venezuela?

Antes pensaba que era imposible que una familia en esas condiciones lograra el mismo resultado. Pensaba ¿cuántos de esos muchachitos llegarían a los 15 años sin meterse en problemas, drogas, delincuencia? ¿Cuántos llegarían vivos a los 20 años? ¿Cómo carrizo iban a hacer para salir del barrio si no podrían comprar ni un metro cuadrado para vivir con su nueva familia?

Realmente cuesta pensarlo, porque la situación actual del país es muy distinta. Pero si eso pasó aquí, y tanta gente luchó y logró vencer la pobreza, significa que hay esperanzas para reconstruir a Venezuela.

Mi optimismo no es puro discurso, es real y vivo. He entendido algo que quizá es la clave para realizar mi proyecto: no se trata de convencer a la gente para que no se vaya, si no de darles todas las razones posibles y más para quedarse. Suena igual pero no es lo mismo.
Nosotros contamos con riquezas naturales envidiadas por muchos países, que con mucho menos hoy han alcanzado el desarrollo. Nuestra calidad humana es la mayor riqueza que tenemos, y es la que nos va a sacar definitivamente de este atolladero. Pero eso sí, tenemos que estar conscientes de que debemos cultivarla y desarrollarla en toda la población. Finalmente seremos TODOS los venezolanos juntos los que haremos de nuestro país la Venezuela que sé que soñamos.

Digo esto porque no sé si estamos claros en que la mayor parte de nuestra población, esa que hoy vive en la pobreza, pero no sólo en la pobreza material sino en la pobreza espiritual y moral, se ha acostumbrado a vivir de cierta manera. Es decir, su motivación va dirigida hacia el poder. Entendiendo como poder, todo lo que genera conflicto, imposición, envidia, vivir en una realidad que no cambia (y no tiene porqué cambiar), miedo.
Otro tanto de nosotros encuentra su motivación en el logro, alcanzar metas, superarse, esforzarse.

Tengo que confesar que todo esto es nuevo para mí, esas teorías sobre nuestra cultura apenas las estoy conociendo. Y les puedo decir que la línea divisoria entre una y otra es muy delgada. Porque aún cuando pensemos que estamos entre el grupo minoritario, el que lucha por sus metas, y tiene buenos principios y jamás caería en la envidia o los conflictos, nada más lejos de la realidad. Se los digo en primera persona, porque descubrí que si bien mis pensamientos y sentimientos van en una dirección mis actos muchas veces van en otra. Luego pienso que podré hablar con mayor propiedad sobre el tema, pero en este momento sólo quiero dejar claro que la huella de nuestra historia como pueblo está marcada en nosotros y muchas veces nos hace actuar impulsivamente de manera contraria a nuestros pensamientos.

Esto no quiere decir que no tenemos remedio, quiere decir que hay que echarle un cerro para educarnos como pueblo. Para fortalecer nuestra motivación hacia el logro en cada aspecto de nuestra vida. Pienso que una vez hecho el diagnóstico, lo que hay que hacer es seguir el tratamiento (porque vuelvo y repito, la enfermedad no es terminal). Tengo que seguir investigando sobre este tema, a largo plazo esta es la vía para concretar el plan A.
Entonces, por el momento decidí enfocarme en las razones para quedarme, mejor dicho para quedarnos, porque este proyecto lo estamos construyendo todos.

Una amiga me propuso salir a recorrer juntas los lugares más diversos, en la medida que nuestro tiempo y nuestras posibilidades lo permitan, para recoger testimonios y fotografiar la realidad que encontraremos. Pienso que podemos hacerlo y colocar por aquí esos hallazgos para compartirlos con ustedes y con el mundo. Queremos enfocarnos en la realidad positiva, la Venezuela que muchas veces no vemos (¿o no quieren que veamos?). Esta es sólo una iniciativa, de muchas que irán saliendo y tras las cuales pienso encaminar mis pasos.

También sigo con la idea de conversar con personas influyentes en los más diversos ámbitos. Empresarios exitosos, líderes de comunidades populares, políticos, investigadores, artistas, gente común y corriente como yo, trabajadores, estudiantes. Eso sí, que tengan en común la pasión y el amor por el País. Y recopilar esas conversaciones para compartirlas también.

Mientras tanto, en el salón de la justicia, como decían en una comiquita de mis tiempos, estoy leyendo, aprendiendo, conversando con la gente y reflexionando sobre todo. Y también trabajando mucho (sin el traje de súper héroe que me pongo para escribir). Ah y de paso comenzando un posgrado…Creo que nunca había tenido una agenda tan divertida en mi vida, sintiendo que cada segundo cuenta para luchar por mis sueños.

jueves, 31 de marzo de 2011

Escritora yo?

Aquí estoy de nuevo. No es fácil esta vida de “escritora” en ratos libres de los cuales no tengo muchos. Eso de escritora suena grande, yo simplemente soy alguien que persigue un sueño y hasta que no encuentre otra manera de enfocarlo voy a continuar plasmando ideas en blanco y negro, en algún momento esta fuerza que me inspira tomará forma y cuerpo definido para alcanzar los objetivos que me he planteado.

 Esta semana estuve en Barcelona, Edo. Anzoátegui. Hubo varias cosas que me impresionaron, pero sobretodo me impactaron los contrastes, la existencia de dos mundos diferentes. Miseria y destrucción por un lado, belleza natural y potencial turístico por el otro. El hotel parece una burbuja dentro del subdesarrollo que la rodea. Venezuela es así, demasiados contrastes y la pobreza siempre asomándose.

También un comentario sobre la respuesta de Yudith, ése es el debate que quería despertar. Sus palabras son duras pero acertadas en muchos casos. Mi opinión es que para cambiar mentalidad y realidad en Venezuela hacemos falta nosotros. Estamos dejando todo en manos de los demás, políticos, empresarios, y pueblo (sometido a la pobreza, manipulación, ignorancia). Que trabajen ellos y yo regreso cuando todo esté mejor.

Pues no. Si decidí quedarme es para sacar esta vaina adelante, para aportar algo, para trabajar, dar ideas y lograr cambios. No me quiero quedar de espectadora en un show tragicómico, donde echamos broma con las cosas insólitas que nos pasan, o los personajes que hoy nos gobiernan, y al mismo tiempo vemos disminuida nuestra calidad de vida (los que todavía tenemos algo de esto), donde la pobreza avanza “a paso de vencedores”.

Honestamente no quisiera que esto se convierta en el tubo de escape que encontró Beatriz, y varios más que se han ido sumando. Yo no estoy escribiendo un blog para pasar días y noches sentada dándole rienda suelta a mis ideas y así desahogarme. No es un antojo, o un hobbie que encontré. Es más, no es mi nombre el que importa, yo no quiero ser la protagonista de esta película.

Digo esto porque quiero que sepan que el proyecto va en serio. No estoy romantiqueando con esto, ni comiendo flores. Como dije al principio no sé qué es lo que debo hacer, no tengo un procedimiento armado para trabajar, pero tengo la pasión y la motivación al 100%. Poco a poco he ido escuchando y leyendo opiniones e ideas, bastante interesantes por cierto.  Todas valen oro para mí, me han hecho pensar muchísimo, reflexionar, profundizar…

Hasta ahora la conclusión que voy sacando es que tengo que seguir adelante con esto, que la cosa es muchísimo más compleja de lo que  imaginé y requiere un esfuerzo y dedicación mayor del que esperaba, y ¿saben qué? estoy dispuesta a hacerlo, eso lo tengo claro.